Durante las manifestaciones del 21 de septiembre desarrolladas en la gran mayoria de las capitales del país, municipios y ciudades intermedias , se hizo notoria la protesta de un ciudadano quien recalcó la injusta distribución de los esfuerzos que imprime el Estado en nuestra administración pública. Menos corrupción para construir un país mas justo.

Su pancarta que expresa el sentir de la mayoría recalca como la educación es tan poco valorada en los modelos de desarrollo impuestos a la fuerza por los partidos y políticos tradicionales, quienes siempre han privilegiado la guerra, por encima muchas veces de la salud y la educación.

La pancarta del manifestante: Fuente Twitter.

La lucha por una ciudadanía formada desde la academia es histórica y la han abanderado los diferentes movimientos sociales que nunca se han vendido al tradicionalismo del bipartidismo anacrónico en Colombia. El movimiento estudiantil colombiano, los maestros en las calles, las ciudadanías libres que resisten las embestidas del neoliberalismo insípido desarrollado en Colombia que privilegia muy pocas familias, son quienes insisten en la urgente necesidad de transformar la cadena de importancia en Colombia, y se privilegie la salud y la educación, por encima de la guerra.

El remate de la protesta indica el peor mal de nuestro país: La corrupción. Y es un mensaje directo a corruptos como Alejandro Ordoñez, quien cuenta con profundos esquemas de seguridad pagados con la plata de nuestros impuestos.

Que decir de los mas de 100 hombres que protegen al expresidente Álvaro Uribe, quien a pesar de estar preso en su haciendo del tamaño de Bogotá, goza aún de privilegios inverosímiles en su lugar de reclusión. Un mensaje perverso para los ciudadanos de a pie que resisten el salario mínimo y el desempleo abismal en Colombia.

La fortaleza del espíritu será crucial para acabar la corrupción en Colombia. No más políticos robándonos las esperanza.